19 de abril de 2011

ADDENDA a mi artículo “La revolución paleolítica…” sobre los directores de la ANSES

El objeto de limitar los derechos políticos de las tenencias accionarias provenientes de adquisiciones con fondos cuasi-tributarios,  tiene el importante sentido de impedir la creación de un enorme poder económico concentrado y omnímodo que ponga la economía privada en manos de funcionarios. Esta prevención ya era atinada cuando los fondos se distribuían en varias AFJP, que por otra parte carecían de “imperio” sobre otros aspectos de las libertades públicas.

Concentrados hoy los fondos en el ANSES-FGS, la situación se agrava notablemente. Sin limites, esto equivaldría a crear el “padre de todos los monopolios”, un mal de dimensiones bíblicas.

Tengamos en cuenta que en Chile, el monto total del fondo de jubilaciones y pensiones equivale al 90% del PBI. Si quienes manejan estas carteras se dedicaran a adquirir el control de las compañías -con fondos ajenos obtenidos mediante la potestad coercitiva del Estado- gran parte de la economía privada quedaría bajo el control del gobierno de turno.

Lo que se sumaría a su otra e importante esfera de poder,  que ya por su naturaleza el Estado tiene:  gozar de la potestad tributaria (que significa obligar a los particulares a ceder parte de su riquza al gobierno),  manejar el gasto público por más del 40% del PBI, crear legislación obligatoria -que para bien o para mal condiciona y regula la vida y la libertad de las personas-,  influir o manejar el poder jurisdiccional (por el cual la libertad y los bienes  de los ciudadanos queda a su merced), y gozar del monopolio de la fuerza pública –lo que implica incluso el monopolio de las armas-, todo lo cual puede ser desnaturalizado, y se ha desnaturalizado menoscabando la calidad democrática republicana.

La solución a esta controversia únicamente la puede dar el Congreso Nacional, manteniendo suspendidos o limitados los derechos políticos de tenencias accionarias de origen tributario, o en el peor de los  casos, eliminando la posibilidad de adquirir acciones (tal como ya había prohibido las acciones privilegiadas o de voto múltiple), aunque se limiten así los instrumentos financieros para el crecimiento económico y el bienestar poblacional.

Esta observación es un llamado de atención, una denuncia pública: un engendro semejante como el que plantea el gobierno representa un peligro cierto para la democracia y las libertades individuales.  Dijimos “padre de todos los monopolios”,  algo ya connatural a la voluntad autoritaria de un gobierno que no cesa de intentar acumular poder. Pero es peor que eso.

Un intento similar está por ocurrir con el comercio exterior agropecuario. Y vayámonos preparando para combatirlo, o para ser vasallos gozosos de un poder cada vez más feudal y despótico.   

La Revolución Paleolítica: Apartir de un Decreto, los políticos oficialistas dirigirán empresas privadas

El ingreso forzado del gobierno a los directorios de las más importantes empresas privadas del país a partir de los fondos de jubilación, significa una revolución paleolítica que se pretende innovadora. Ignora puerilmente los serios conflictos de intereses, incentivos y  capacidades que esa acción supone, y la pérdida de sustentabilidad del sistema jubilatorio. Al incrementar sus riesgos,  provocará perjuicios a la clase pasiva, un retroceso en la institucionalidad y nuevas pérdidas de oportunidades. Además, la medida es manifiestamente ilegal.

Alejandro María Cardoso – 16-04-2011


Tanto en los sistemas públicos como en los privados, el objetivo fundamental de la administración de los fondos de jubilaciones y pensiones es preservar el valor real del ahorro de los trabajadores,  e incrementarlo a través de su capitalización,  con el fin de generar recursos suficientes que permitan mantener el nivel de vida del afiliado durante los años de retiro.

El sistema colectivo de capitalización -que es en rigor el nombre que puede asignarse a este mecanismo de protección del ahorro de los afiliados mediante las inversiones adecuadas- tiene asimismo otro objetivo deseable, aunque subordinado y complementario con aquél. Al incrementar el ahorro financiero,  logra fomentar la actividad económica privada nacional, y proveer recursos para la construcción de la infraestructura social y pública.

Para lograr este propósito, existe un régimen de inversión de fondos previsionales,  cuyas principales directrices han sido heredadas del régimen de capitalización privada, operado ahora por un organismo público, el ANSES-FGS.

El régimen contempla disposiciones que buscan equilibrar los perfiles de seguridad y de rentabilidad de las inversiones, al definir el universo y los límites de las posibilidades de inversión,  otorgándole estabilidad en el largo plazo.

Las regulaciones establecen límites por instrumentos y condicionantes de adquisición en función del sujeto emisor, e incluyen diversas formas de calificación de riesgo, en cuya determinación pueden actuar el BCRA, la Comisión Nacional de Valores, Sociedades Calificadoras de Riesgo, etc.

Los objetivos son limitar y diversificar el riesgo, y evitar que los fondos pasen a ser controladores de empresas y pierdan su único objetivo,  que es la administración eficiente de la cartera de fondos de jubilaciones y pensiones.

Para ilustrar, algunos límites por instrumento financiero son: Títulos Públicos Nacionales (Tesoro y BCRA): 50% del fondo. Depósitos a Plazo Fijo: 28%. Acciones de sociedades anónimas: 35% del Fondo, etc.

Respecto del emisor, se establecieron límites como los siguientes: Hasta el 7% del Fondo, en instrumentos emitidos por la misma persona, compañía o sociedad, o en caso de tenencia de acciones de un mismo emisor, hasta el 5% de las acciones con derecho a voto, por ejemplo.

En igual sentido, se prohíben inversiones como las de acciones preferidas o de voto múltiple, inversiones en el extranjero, en acciones de aseguradoras, etc.
A partir de su creación muchas acciones con derecho a voto de distintas empresas, se encontraban repartidas entre distintas AFJP,  que individualmente respetaban el límite del 5%. Pero al estatizarse los fondos de las AFJP en un único “Fondo de Garantía de Sustentabilidad” (FGS), la suma de tenencias accionarias en manos de la Anses ha resultado muy superior al 5% establecido en el artículo 76 incso f) de la Ley Nº 24.241, que impedía el ejercicio del derecho a voto superior al 5%,  cualquiera sea la tenencia respectiva.

Esta restricción obligaba al administrador del fondo a limitarse a ese papel: ser administrador del fondo, impidiéndosele que pase a ser un controlador de empresas. Y es que el doble papel de fondo inversor -de recursos de terceros, es importante decirlo-  y propietario administrador implica un conflicto de intereses desde que la esencia del gerenciamiento de un fondo se basa en  la libertad de decidir el ciclo de inversiòn-desinversión-inversión que  maximice el rendimiento del fondo, y por lo tanto el interés de los futuros jubilados, mientras que el propietario-administrador procura siempre mantener los fondos invertidos,  aún en los ciclos negativos.

Otro de los tantos ejemplos de conflicto de intereses es que el gobierno, saturadas todas las “cajas” con que maneja la política, tendrá el claro incentivo de obligar a las empresas a distribuir utilidades y así alimentar el presupuesto público, disminuyendo su  déficit financiero a través del ANSES, lo que conspira con la necesidad de incrementar la inversión en la economía. Esto,  que en primer lugar será gravoso para las compañías, perjudicará también a los jubilados y a la sociedad en general.
Afirmar, como lo hace el decreto que “el conflicto de intereses que el régimen derogado procuraba excluir resulta inexistente atento al carácter tuitivo que asume el estado Nacional” es pueril.

El marco de incentivos juega un importante y conflictivo papel

Parece innecesario hacer notar la diferente capacidad requerida para cada actividad. He aquí otro conflicto. Un buen administrador de fondos (primero hay que serlo) sólo por casualidad tendrá las capacidades requeridas para gestionar una industria petroquímica o siderúrgica, por ejemplo. Y mucho menos probable es que un político posea esa capacidad empresarial, lo que es cierto aún en el caso opuesto. Y aquél administrador de fondos tendrá derecho a hacerlo a su propio riesgo,  si gestiona recursos propios, pero nunca los de terceros. Se trata de un grueso error de concepción, que no puede erigirse como sistema.

Lo que aquí se plantea es un Gobierno Empresario, en que los políticos oficialistas serán gerentes de las empresas privadas, utilizando fondos que les son ajenos e incrementando el riesgo de los fondos y la viabilidad del sector privado de la economía.

No plantearse esto es caer en el default ideológico de que el que manda, es superior al resto de la sociedad, y carece de límites. Y quien esto plantea, es el gobierno, que con su descubrimiento del hacha de piedra pretende hacer creer que estamos frente a una revolución económica.   

Cuando el citado decreto afirma que “no parece razonable que el legislador haya querido sustraer el ejercicio de los derechos políticos emergentes de la sumatoria de las diversas tenencias” omite la recta interpretación de la intención del legislador, antes y luego de la privatización: existe un conflicto de intereses, incentivos y capacidades que es necesario evitar.

Más aún cuando estas tenencias fueron adquiridas en condiciones en que quizás no hubiesen sido vendidas por las empresas, si éstas hubiesen sabido que a partir de ese momento podían perder o condicionar su capacidad de decisión empresaria.

La medida puede ser objetada desde muchos otros puntos de vista. Uno de los más evidentes es la ilegalidad que resulta de utilizar un DNU para modificar una ley estando el Congreso en sesiones ordinarias.

Indigna la similitud que esto tendrá con lo que ocurría durante el proceso militar: veremos políticos en los directorios de las empresas, como antes encontrábamos coroneles, y vice-comodoros.

Es necesario y urgente establecer un régimen de transición que solucione  estos conflictos teniendo en cuenta los principios generales del derecho. Claro está, este régimen debe surgir del Congreso Nacional.

La objeción central de esta nota quizás no ha sido resaltada en otras. Pero la pérdida de sustentabilidad del sistema afectará directamente a los jubilados, al incrementar exógenamente sus riesgos. Adicionalmente provocará un retroceso en la institucionalidad, y nuevas pérdidas de oportunidades, aumentando el clima anti-inversión que condenará aún a más millones de argentinos a la pobreza, en medio del ciclo económico internacional más brillante de la historia  el país. Una verdadera revolución paleolítica.

30 de octubre de 2010

Argentina: Un país de personalismos

Hoy es 29 de Octubre. Acabo de escuchar a Julio Bárbaro por radio. Soy muy limitado reproduciendo  diálogos, pero Julio estuvo muy bien. Confieso que no siempre coincidí con él.

Expresó una convicción que ya compartía, y que Torcuato  Di Tella escribió en un trabajo muy difundido. Al comienzo de su gobierno, hasta el propio Néstor Kirchner citaba ese trabajo, desafortunadamente sin ninguna consecuencia práctica. 

Suelo dejar en el olvido esta idea, que sin embargo hoy me interesa destacar. 

¿Porqué los enfrentamientos tan profundos, e irracionales son algo tan habitual en nuestro país?

Hasta que no tengamos un diagnóstico apropiado no sabremos qué camino tomar. Y continuamente nos enredaremos  en trifulcas  que nos desgastan sin utilidad alguna.

Según Julio Bárbaro el justicialismo ya no existe, y lo mejor que puede ocurrir es que termine de desaparecer por completo. Y algo parecido dijo del radicalismo. 

Para él éstos son partidos en los que cualquier ideología entra,  a los que todo les cabe. 

En este modelo de partidos, no son suficientes los liderazgos democráticos. “El común de la gente sigue esperando “Al Mesías”, lo cual evidencia la falta de ciudadanos maduros.”, dice Carina San Martín,  una amiga con quien voy conversando mientras escribo. 

Y esto sólo puede generar los efectos más o menos patológicos que conocemos. No hay gente con personalidad, sino gente manipulada, o vendida detrás del poder, la conveniencia particular, o la fascinación de los personalismos. Muy poco puede aglutinar una ideología que como decimos,  es confusa y hasta contradictoria.

Decía  Bárbaro, "¿cuántos senadores y diputados hay? Muchos", "y cuántos de esos están en condiciones de mostrar cualidades de pensadores, de defensores de ideologías políticas", "4 o 5", respondía. "El resto son funcionarios, subordinados".  Y sofistas, agregaría, que basados en su capacidad oratoria defienden el poder, cualquier poder. Sobran los ejemplos.

El comienzo de la solución es una base institucional que elimine los personalismos, que los proscriba definitivamente por lo que ellos tienen de imprevisibles, excluyentes, volubles, antojadizos, autorreproducibles y proclives al síndrome de Hubris, aquella forma de paranoia mesiánica de un carácter tan dañino para la sociedad.  La lógica del amigo/enemigo no es casual. Forma parte constitutiva de los personalismos.

Frente a ellos,  “las apelaciones a la ciudadanía, a la República, al Estado, a las Instituciones, a la Ley, a la Constitución son motivos de agravio. Esas reacciones oprobiosas son la prueba de todo lo que carecemos. Sustituyen aquello por esos cultos arrancados de los religioso, y que pretendidamente laicos sólo enmascaran una religiosidad enfermiza y degradada, porque los ámbitos público-laicos son distintos de los religiosos“, indica Su, otra amiga.

Las reglas dejan de ser la columna vertebral de la vida en común, para convertirse en un corsé que debe ser desechado a fin de dejarle el campo abierto a la voluntad del líder carismático, que encarna el populismo.

“Los personalismos sólo han servido para poner nombre y apellido al constante fracaso argentino… ¿pero cómo explicarle a la gente que un país no se eleva con el advenimiento de un líder carismático?”

“Creo que son demasiados años de paternalismos los que nos han marcado a fuego. El común denominador aspira a un todopoderoso que le solucione los problemas y no lo moleste. Aún no comprenden que eso no existe.”  agrega Carina.

Somos una sociedad que venera las personalidades, genera mitos políticos y desprecia al pueblo, lo subordina.

Si la conquista de una democracia republicana por sobre la lógica populista es una infraestructura necesaria, sin embargo no es suficiente.

Deben también existir partidos de base ideológica en relación a los problemas de la sociedad. Esta exigencia es  básica para  la representatividad política real.

Hasta ahora eso no existe.  Haciéndolo simple: deben estar disponibles una centroizquierda y una centroderecha modernas y democráticas, como opciones mínimas.

¿Quien se animará a ser esa centroderecha necesaria, siendo como es para muchos una categoría mórbida, una mala palabra? Se la necesita. Así como se necesita una centroizquierda a la que le sobran postulantes, pero no coherencia.

Si no logramos esta convicción, ahora vendrá un Cristinismo, más o menos democrático. Y luego le seguirá otro, y otro, y luego otro personalismo. Pura arbitrariedad o puro engaño que priva a la sociedad de la posibilidad de elegir racionalmente.

Y el interés general quedará siempre subordinado, sepultado por los proyectos personales de los gobernantes que invierten la relación: en lugar de soberanos, los ciudadanos se transforman en vasallos del mandatario.

Estoy un poco cansado de este primitivismo cultural. Del que claro está, también soy responsable  porque digo lo que no hago.

Finalmente sólo soy un simple  e insignificante ciudadano.

Quizás lo que quiero decir es que no alcanza la buena voluntad para salir de esta mediocridad confrontativa: se requiere de una inteligencia, una convicción y una franqueza, que como sociedad no hemos demostrado.

26 de octubre de 2010

En la fiesta de los lunáticos ¿Cristina está preparando el terreno para violar el tratado de Tlatelolco?

La presidente argentina Cristina Kirchner acaba de anunciar  que el país va a recuperar el "dominio soberano de sus recursos  estratégicos nucleares"  ¿Ella había denunciado haberlos perdido? ¿En manos de quién?

El propio gobierno venía indicando  que el INVAP era un protagonista internacional importante en materia nuclear ganando licitaciones en países del primer mundo, lo que ahora estaría desmintiendo. ¿Se está preparando el terreno para violar el Tratado de Tlatelolco?

Lo que dice el gobierno es que recomenzará la producción de uranio enriquecido, algo que el Estado argentino ya pudo técnicamente  hacer en 1982 y luego descartó por problemas de rentabilidad, no porque alguien se lo haya vedado. 

Ya que soberanía significa para un Estado no depender de poder externo alguno,   “recuperar dominio soberano sobre sus recursos nucleares”  implicaría deshacerse de un poder externo  (¿ imperialista?) que limitaba ilegítimamente el ejercicio soberano de la tecnología  nuclear.  Si es así, romper las cadenas imperialistas es un plan que  adquiere características de una épica libertadora. ¿Quién puede oponerse a ello sin recibir una catarata de descalificaciones?  

Pero ya conocemos la forma del gobierno de preparar sus manipulaciones.  Es justamente el falso carácter épico el que debe encender la alarma. Acto seguido, el gobierno pasará a acumular poder, desarmando los limites y contralores, que luego utilizará para distorsionar el esquema institucional existente  y ocultar todo con actitudes engañosas, y  difíciles de penetrar para la oposición, lo que deja todo un campo para la manipulación y  la comisión de probables, -y probados- actos de corrupción. Aun más difícil es para la población entender los detalles. Tal  es su modus operandi. 

Pero este caso es singularmente grave,  ya que se trata de energía nuclear. Esto implica que  debemos poner bajo la lupa todo movimiento que el gobierno realice en esta materia.

Recuerden, por ejemplo los "Fondos del Bicentenario", una estafa inflacionaria revestida con ropajes de prócer que consistía en tener permiso para emitir dinero. O la “democratización del acceso al papel de diarios”,  un intento en curso de amordazar a la prensa opositora imponiendo un monopolio estatal sobre el papel. O lo de terminar con el “sesgo plutocrático” de las estadísticas nacionales, como excusa para falsearlas  a su antojo "en favor de los pobres".

Esta iniciativa de “recuperar la soberanía nuclear”,  que sin controles  representa un extraordinario peligro para el equilibrio ambiental y la seguridad global ¿Es el armado de un negocio para empresarios amigos o testaferros del poder?

Nuestros amigos nos advierten lo de Kierkegaard acerca de  que no se  tome como un payaso a quien sale a alertar de un incendio real mientras  la platea festeja como si fuera chiste.

Lamentablemente, ya hemos acertado  sobre varios anuncios grandilocuentes del gobierno que luego se concretaron en daños a los derechos humanos,  al orden público, o la transparencia del uso de los recursos estatales.

Quisiéramos transitar una etapa arquitectónica. Pero la amenaza de hoy nos excede.

Necesitamos fortalecer el desarrollo tecnológico. Pero también conocemos los mecanismos de acción de este gobierno, que debe aclarar urgentemente sus propósitos, mientras se ponen  en marcha perentoriamente planes de control y monitoreo de la oposición y la comunidad internacional, para la salvaguarda del riesgo nuclear. Y esto debe hacerse sin pérdida de tiempo.

11 de octubre de 2010

Los delitos del Príncipe: la trata de personas con fines políticos

Con los cabeceos del micro destartalado y atestado de gente,  vienen a  Nelba los recuerdos de aquellos caminos de su altiplano boliviano, y sus ojos cerrados le acercan paisajes, mientras  resuman aromas sus recuerdos. Los ojos cerrados de Nelba sonríen.

Va rumbo a un acto político en Buenos Aires. Nunca fue a Buenos Aires, si no es en esos micros anaranjados de personas arrumbadas para la política.  Sus 30 años castigados de pobreza y  desarraigo la figuran mayor. Pero no se deja vencer ni aún por la violencia que el alcohol enciende en su pareja  para sofocar tanto destierro.

Es que hay tres niños que criar, tres argentinos hermosos, pura sangre aimará, de ojitos orientales y tez cobriza.

Nelba piensa en su tierra y le angustia el recuerdo de sus niños lejos, desde tan temprano  con aquella vecina de Perú, a la que ya encontrará forma de pagar, quizás con un buen plato típico que tanto le gusta.

-¿Sabes para qué es el viaje, Nelba?
-Si, para que no me hagan una “multa”, responde.

Quería decir que obedeciendo cuando se le ordenara, viajando, aplaudiendo, dejando sus hijos lejos, evitaría que se disminuyan las cajas de comida, de leche, y que por sobre todo, haría que se mantenga viva la esperanza de un trabajo prometido, en el cual sudar hasta desfallecer a cambio de que sus hijos vivan en la salud, en el colegio, en una vida mejor. Hace unos años que vienen reuniéndola todos los meses y haciéndole estampar su dedo en unas planillas que le dicen que son para terminar la cooperativa que le dará empleo.

El acto, era por “la noche de los lápices”, y ella no sabe escribir.

María, una tucumana con la sonrisa de Mercedes sosa, detiene el tiempo en su mate cálído.

Como Nelba,  ellos forman el ejército silencioso que baja ordenadamente de aquellos viejos transportes desvencijados, bajo la atenta mirada de los edecanes del poder territorial.

María tiene más suerte. Un puntero político le da al menos parte del sueldo de una cooperativa. Y se lo quita si no contribuye al “proyecto”,  con su presencia “política” en todos los actos en que se necesitan montañas de personas reducidas a estatuas de carne, que agiten banderas y aplaudan cuando la batuta mágica los apunte.

En cambio, Jorge, 23 años, inclina su tetrabrik de desayuno, y piensa que a él no se prestará  a todo el juego. La vida es un carnaval, y si de actuar se trata, dará su vida por conseguir la entrada. ¿50 ó 150 pesos? bueno, lo que se pueda. Que se pongan si quieren público para los actos.

El recuerdo de aquél joven tucumano sin militancia política,  que falleció en junio de 2008 en Plaza de Mayo por la caída de una luminaria entristece: se trataba  de un acto de demostración de fuerzas que “espontáneamente” organizó el gobierno kirchnerista en su conflicto con el campo. Es que el folclore de todos los actos consiste en mostrar la “fuerza” por la cantidad de gente congregada, juntada no importa cómo.

Ahora siguen bajando las columnitas multicolores de las Nelba,  las María, los Jorge, de las decenas de micros herrumbrados, en el perfecto orden de una manga de ganado que los dirige a una legión  rebozante de implicación partidaria.

Ya están preparados los baños químicos, los sánguiches y las bebidas baratas.

Nadie en Argentina entendió que el abuso de poder sobre personas vulnerables  para explotarlas políticamente mediante coerción, es trata de personas,  una violación a los derechos humanos. Nadie lo entendió, porque no había prostitución, ni abuso laboral.

En Argentina, un país enfermo, hay delitos buenos, y delitos malos. Y los delitos del Príncipe siempre son aceptables.

¿El acto? ¡Un éxito! Participaron 30.000 personas.

20 de septiembre de 2010

El crimen del callejón oscuro

El desacatamiento de fallos de la Suprema Corte argentina significa la sustitución del Estado de Derecho por una “constitución de facto” representando un verdadero Golpe de Estado, que no ha sido apropiadamente denunciado





Demasiado silencio. El gobierno de Cristina Kirchner ha decidido traspasar sin ambages la línea que separa la democracia del autoritarismo,  ante una sociedad narcotizada por la inflación, unos partidos políticos ocupados en recomponer alguna línea a partir de sus fragmentos, la inexplicable pasividad de los  “monopolios” de medios opositores,  y la previsible complicidad de la prensa para-gubernamental.

Como perpetrado en un callejón oscuro, y sin que nadie sepa aún del crimen,  el alzamiento del PE contra varios fallos de la Corte Suprema, supone pura y llanamente la ruptura del orden jurídico republicano, a través de la apropiación de la función judicial por el poder ejecutivo. A plena luz del día, comienza a operar la fatídica “constitución de facto” propia de los Golpes de Estado.


Ya sin máscaras, el gobierno prepara el remate popular de la Corte Suprema de Justicia organizando actos de “repudio” en su contra, alentando así la sedición social, en lo que algunos pocos ya anticipan como la utilización del contraejemplo del modelo Hondureño.


Todo aquí es “construcción del relato”, como le gusta decir al matrimonio gobernante.


Es que en el “relato” argentino el crimen que denunciamos requiere de los símbolos atávicos de nuestra historia: calles tomadas por tanques de guerra, y los medios de comunicación en cadena nacional para emitir  “comunicados” ominosos.


Sin cambio de autoridades, pero trocando república por autoritarismo, debemos ser claros en denunciar el acto por su verdadero nombre: Golpe de Estado. La variante constitucional dirán, si, pero Golpe de Estado.

Promovida la conmoción interior por el gobierno nacional, quedará habilitada la suspensión de las garantías constitucionales, a través de la declaración de un Estado de Sitio.


La lectura de estos hechos como una escalada antidemocrática, no es inconsistente con los rasgos personales del matrimonio gobernante, tomados hasta ahora como “estilo” y no como un proyecto, que quizás esté comenzando a consumarse.


El poder judicial, la sociedad civil, la oposición política, y los medios de comunicación, carentes de toda garantía de racionalidad gubernamental  deben asumir la emergencia con la seriedad que ésta merece,  y no abandonarse a una moderación inocente, basada en una normalidad que ha dejado de existir.

Todos los mecanismos de defensa de la Constitución deben ser puestos en marcha. Y todas las advertencias, realizadas.


Quienes interrumpan el pleno ejercicio del orden constitucional serán  considerados infames traidores a la patria, y sus actos declarados de nulidad insanable. Son éstas, las disposiciones imprescriptibles de nuestro orden jurídico en defensa del Estado de Derecho.


Después de todo, para evitar este calificativo el gobierno sólo tienen que hacer algo simple: cumplir con la Constitución, y respetar las decisiones de un Tribunal Supremo,  que el mismo gobierno se vanaglorió de recomponer.


Pero debemos comenzar llamando a las cosas por su nombre: al desacatamiento: Golpe de Estado,  y al gobierno: Golpista.


Y no dejar que estas violaciones se menosprecien, y mucho menos se oculten, como si fueran un crimen perfecto, cometido en un callejón sórdido y oscuro.

13 de septiembre de 2010

La enfermedad de la malevolencia

Ahora convaleciente y víctima de su salud, días antes Néstor Kircher victimizó  en forma humillante y sádica  al gobernador  Daniel Scioli durante un acto político al que ambos asistían.

Con siniestra  ironía lo caracterizó de incapaz, utilizando políticamente el  grave caso de inseguridad  que afectó a la Sra Carolina Píparo y a su hijito Isidro, muerto en el hecho, caso que conmueve a toda la sociedad.

Y lo hizo de una forma  tal, que no se espera sino de los enemigos más acérrimos, dispuestos a utilizar  la falta de escrúpulos hasta las últimas consecuencias.

No importó que Daniel Scioli, aquiescente hasta la exasperación con los Kirchner, reciba  continuas críticas por su sumisión.

Tampoco importó que equivocado o no, el gobernador haya desplegado un plan sistemático de megaoperativos policiales, que aún con muy buenos resultados parciales, no alcanzan en absoluto para detener el deterioro de inseguridad que vive nuestra provincia.

Como un verdadero  capomafia, y con  tono afectado y condescendiente,   Néstor Kirchner invitó al gobernador  a que acuda a él para ayudarlo, y lo hizo como se reta a un chico por intentar hacer algo que no sabe, ni puede, sin pedir ayuda a  su padre.

No importó que Néstor Kirchner sea el jefe político del partido del Gobernador. Ni que sea un virtual presidente de la “república”.  O que sea un diputado nacional que no participa del congreso, representando justamente a una provincia de Buenos Aires  que arde en la inseguridad.

Como si las responsabilidades fueran algo que a él no le caben, Kirchner, que aún mantiene la aspiración de llegar con su poder intacto hasta cerca del 2020,  no presentó un plan,  un proyecto, ni hizo una análisis estratégico de la inseguridad, lo que suena lógico ya que hasta omitió mencionarla, como lo hace con temas como la inflación, la corrupción, la pobreza, la pérdida de calidad educativa,  y tantos otros que afectan el bienestar ciudadano.   

Y nadie en mejor posición que él para hacerlo.

No le pedimos políticas de Estado. Aunque más no sea,  sólo querríamos un poco de buena fe.  Pero no. Ni eso.

Néstor Kirchner sólo nos mostró el camino de la manipulación, el engaño, y la abierta traición al compañero,  con una malevolencia pocas veces vista.

Malevolencia que quizás sea el veneno que hoy lo enferma.